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Enviado: Lunes, 02 de Agosto de 2004 09:46 a.m.
Para: CARMEN GARCIA-TREVIJANO
Asunto: Management News
Cómo manejar personas difíciles

Gente responsable

Libros recomendados: La empresa en la sociedad que viene
Cómo manejar personas difíciles


Lidiar con personas problemáticas, pero con talento, es un desafío para los actuales managers. Conozca algunas soluciones que evitarán despedir a un empleado difícil, aunque efectivo.

Las señales aparecen en todas partes: voces que suben de tono en la sala de conferencias, murmullos en los pasillos, quejas a puertas cerradas de los integrantes de su equipo. Sí, una de las personas de su grupo -una de las más inteligentes y hábiles- es verdaderamente problemática. Alguien que irrita a todos y con quien nadie se siente a gusto. Los gerentes siempre han tenido que lidiar con empleados que causan problemas; pero en el mercado laboral actual, ¿quién puede darse el lujo de despedir a un malhumorado con talento? Entonces, ¿qué hacer? Algunas de las posibles soluciones son tan simples y directas que, por lo general, las ignoramos. Pero si resultan inadecuadas es posible acudir, en busca de ayuda, a los profesionales de un nuevo concepto, llamado inteligencia emocional! (IE).

Para empezar, evalúe si el empleado problemático está en el puesto equivocado ¿Por la personalidad que tiene, esa persona no se ajusta a la función que desempeña?, pregunta Thomas Rice, presidente de Interaction Associates, una consultora internacional de Cambridge, Massachusetts. Y añade: A menudo encontramos, por ejemplo, a alguien que es introvertido y solitario, y quizá esa clase de persona altamente intuitiva, que no puede seguir los procedimientos administrativos, en un puesto en el que todos esperan que haga precisamente eso. A juicio de F. Norris Dodge, presidente de H.R. Masters, de Owings Mills, Maryland, este tipo de desajustes se incrementa cuando los individuos con fuertes habilidades técnicas son ascendidos a funciones gerenciales. Estoy viendo personas que tienen dificultades para relacionarse con la gente en puestos que requieren esa habilidad -dice-. Contadores o analistas, por ejemplo, al frente de sus departamentos. Personas que les escapaban! a esos cargos -querían trabajar con números o con máquinas-,! y que de pronto se ven tratando de crear equipos y de fomentar el trabajo en equipo, pero no tienen la menor idea de cómo hacerlo. Si ése es el problema, trate de desarrollar en esa gente habilidades gerenciales, o transfiérala a actividades en las que puedan aprovechar sus fortalezas.  [Ver más.. ]


Gente responsable


A los directores les resulta incómodo presionar a los empleados para que se hagan responsables de sus actos pero, por otra parte, las empresas deben ser cada vez más productivas. Para zanjar diferencias, Lila Booth, especialista en cultura organizacional, desarrolló un método que vincula la "responsabilidad" con el rendimiento.

Responsabilizar a los empleados por sus actos es una de las tareas más difíciles para los directores, que suelen optar por el camino de la "menor resistencia" o la "venganza": cuando alguien no cumple con sus compromisos, nos resistimos a imponerle sanciones, incluso si han sido comunicadas con anticipación, y terminamos cultivando el resentimiento contra esa persona. Por otra parte, es fácil caer en la tentación de usar las sanciones como medio para humillar al empleado en vez de ayudarlo a mejorar su rendimiento. Las condiciones económicas actuales complican aún más el panorama: muchas empresas atraviesan una delicada situación financiera, lo que les deja poco margen de acción. "En nuestra organización, cada presidente es responsable ante los demás -explica Owen Farren, presidente ejecutivo de SL Industries un conglomerado de tecnología con cinco subsidiarias, con base en en Nueva Jersey-. Si el precio de nuestras acciones sube, todas las empresas se benefician, pero cuando a una de ellas le va mal, todas sufren". Dicho de otro modo: las empresas ven con malos ojos a los empleados que no alcanzan las metas fijadas. "Se confunde esfuerzo con resultados -sostiene Mark Hansen, presidente ejecutivo de Fleming, empresa de distribución con sede en Texas-. Intentar no cuenta, lograr resultados es lo importante".

De modo que, justamente porque a los directores les resulta incómodo presionar a los empleados para que cumplan con sus compromisos y, por otra parte, las emp! resas no pueden darse el lujo de no hacerlo, desarrolló un marco de referencia que permite vincular la responsabilidad con el trabajo. Este modelo es un proceso interactivo que ayuda a las personas y equipos a definir las metas, comprometerse con la obtención de resultados concretos, supervisar el rendimiento y hacerse cargo de las consecuencias de sus actos.  [Ver más.. ]





 
Libros recomendados: La empresa en la sociedad que viene
Con la autoridad y la sabiduría que conceden sesenta años de investigación y magisterio, el padre fundador del management moderno, Peter Drucker aborda en esta recopilación de artículos la cambiante realidad del mundo empresarial del siglo XXI, y de la sociedad en general, y las cada vez más amplias funciones de gestión que se nos exigen por igual a todos: presidentes, ejecutivos, directores o trabajadores del saber. Dos temas principales surgen en los capítulos de La empresa en la sociedad que viene: la vertiginosa onda expansiva de la información, con su Big Bang en Internet en 1995, no hace ni diez años, y los cambios a los que tiene que enfrentarse la sociedad que viene.
 


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