Ya está en las librerías El poder de los hábitos, un libro que nos ayudará a reconocer (y a cambiar) nuestros malos hábitos. Hemos hablado con su autor, el periodista de investigación Charles Duhigg. Asegura que la adopción de un único hábito clave puede transformar radicalmente nuestra vida
¿Qué es un hábito, exactamente? Un hábito es una conducta que comienza como una elección y luego se convierte en un patrón casi inconsciente. Por ejemplo, cuando aprendemos a conducir, necesitamos mucha concentración para comprobar los espejos, quitar el pie del freno, etc. Con el tiempo, sin embargo, lo hacemos de forma automática. El comportamiento se ha convertido en un hábito. Todo hábito –no importa cuán simple o complejo es– tiene la misma estructura. Hay una señal (un disparador que le dice al cerebro que debe entrar en ‘modo automático’), una rutina (que puede ser comportamiento físico o emocional) y una recompensa.
¿Qué parte de nuestras actividades diarias se ven influenciadas por los hábitos? ¿Qué es lo primero que has hecho esta mañana al levantarte de la cama? ¿Te has duchado, revisado tu correo electrónico, o has ido a por un donut a la cocina? ¿Qué camino has tomado para ir a trabajar? ¿Has comido ensalada o hamburguesa al mediodía? Al llegar a casa, ¿te has puesto las zapatillas deportivas para salir a correr o te has sentado a beber y a comer delante de la televisión? Un artículo publicado por un investigador de la Universidad de Duke descubrió que más del 40% de nuestras acciones diarias son hábitos. Con el tiempo, la comida que compramos, lo que les decimos a nuestros hijos antes de acostarlos, si ahorramos o gastamos… Todo tiene influencia en nuestra salud, en nuestra productividad y en nuestra felicidad.
Si los hábitos están tan arraigados en nuestras vidas, ¿cómo se pueden cambiar? Hay una especie de regla de oro para los cambios de hábitos. En realidad no se puede eliminar un mal hábito pero sí se puede cambiar su patrón, insertando una nueva rutina en el circuito. Pero se debe utilizar la misma señal y dar la misma recompensa. Pongamos como ejemplo el tabaco. Por lo general, un fumador no puede dejar de fumar a menos que encuentre alguna actividad para sustituir a los cigarrillos. Si desea dejar de fumar, debe preguntarse a sí mismo: ¿lo hago porque me gusta la nicotina, o porque me estimula, me estructura el día y es una forma de socializar? Si usted fuma porque necesita un poco de estimulación, tome un poco de cafeína por la tarde, los estudios indican que puede aumentar las probabilidades de que consiga dejar de fumar.
¿Hay algunos hábitos más importantes que otros? Sí, los llamados "piedra angular", que pueden causar una reacción en cadena. Un gran ejemplo de este tipo de hábito es el ejercicio. Cuando la gente empieza a hacer ejercicio, aunque tan sólo sea una vez a la semana, a menudo comienzan a cambiar algunos patrones de sus vidas: empiezan a comer mejor, fuman menos y tienen más paciencia, gastan menos y dicen sentirse menos estresados. No está del todo claro por qué, pero para muchas personas, el ejercicio es un hábito que provoca un cambio generalizado.